¿Por qué se duermen los pies al montar en bici? | Bpart Components

Seguro que más de una vez te ha pasado que has estado entrenando o de ruta con la bici y has sentido como tus pies se dormían. Esta incómoda sensación, que comienza con un ligero hormigueo, se puede convertir en tu peor pesadilla sobre los pedales. En Bpart Components somos conscientes de ello y por eso queremos explicaros los motivos por los que se duermen los pies al montar en bici, así como una serie de consejos para evitar que suceda. Toma nota y pon todo de tu parte para evitar este problema.

Las largas rutas en montaña o carretera o los entrenamientos para prepararte las salidas suponen que pases mucho tiempo encima de la bici. El continuo apoyo del cuerpo en el sillín provoca una compresión de las arterias ilíacas y de las ramas del nervio ciático, lo cual genera la aparición del hormigueo en los pies y crean su adormecimiento. Para buscar una solución a este problema, hay que poner especial atención en los siguientes aspectos para que los pies no se adormezcan al pedalear:

 

Elección incorrecta de las zapatillas

Unas zapatillas inadecuadas puedes fastidiar una sesión de entrenamiento o una salida en bici. A la hora de comprar tu calzado, debes fijarte en el ancho para evitar que ejerzan demasiada presión en el pie o que queden demasiado sueltas y puedan provocar rozaduras. Por tanto, la clave está en elegir un calzado que se adapte a la morfología de tu pie y te resulte cómodo, al tiempo que no provoque que los dedos choquen con la parte delantera. La compresión de la zapatilla lo único que consigue es que el impulso nervioso no llegue correctamente y produzca este adormecimiento. En este sentido, deja que los profesionales te aconsejen sobre qué zapatilla es la que más te interesa.

 

Colocación errónea de las calas

A la hora de colocar las calas, la posición es fundamental para realizar un correcto movimiento y evitar que se duerman los pies. Generalmente, la norma para colocar las calas es alinearlas con la cabeza del primer metatarsiano (juanete). Pero esta regla no es del todo útil para las personas que tienen mucha separación entre los dedos ya que la posición de las calas no favorece a que el riego sanguíneo sea el adecuado y como consecuencia directa se adormecen ambos pies, en concreto, la parte externa.

No obstante, te puede suceder que solamente se te duerma uno de los pies, lo cual significa que las calas no se encuentran en la misma posición y una está adelantada respecto a la otra. La simetría en esta componente es clave para, además de evitar que el adormecimiento, no sufras problemas de rodilla a largo plazo.

 

Mala postura en la bici

Asimismo, colocarse incorrectamente en la bici también afecta a las consecuencias del pedaleo. Como consecuencia hay que prestar atención a la posición. Por ello, coloca el sillín de la bici utilizando la medida que te proporciona tu antebrazo situado desde el propio sillín hasta el manillar. Para la altura, ubícate al lado de la bici e intenta que tu cadera esté alineada con el sillín. Una vez arriba de la bici, presta atención a que tus rodillas estén alineadas con tus pies, tus brazos flexionados a 90º, la espalda recta y tu core conectado.

Si adoptas esta postura; realizas los descansos pertinentes; y tienes en cuenta los aspectos anteriores, es muy difícil que se te duerman los pies. Así que ya sabes Jabato: a grandes males, pequeñas soluciones.